"Hola querida prima. Rebrujando en papeles polvosos he encontrado algunos matachos que quiero compartir contigo, en un acto de reciprocidad mínimo. Como ya te comenté, mi afición ha sido supremamente informal, intermitente y desordenada, si acaso tengo algunos dibujos se debe a que Carmencita tuvo la particularidad de ponderármelos y ello me indujo a guardar algunos y a pegar otros en forma de collage y dejarlos como decorado de nuestra habitación..." 14 de julio de 2011
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2 comentarios:
Me encanta este delicado dibujo de una bella mujer indígena, con joyas elaboradas por ella misma para resaltar su belleza.
El valor de este retrato se asienta en el hecho alquímico de que somos nosotros quienes estamos en capacidad de alcanzar la iluminación, que es igual a convertirnos en oro, lecciones también de Fulcanelli, amante de la naturaleza. Entonces, a diferencia de la mayoría de las fotos o retratos de nuestros indígenas, y la leyenda de El Dorado, es en ella en donde se refleja el oro y no en sus adornos; lo cual quiere decir que se ha transmutado o alcanzado el estado divino.
Interesante. Continuando con mi hobby de hacer de curadora, me encantaría un salón en el que el dibujo central fuera "las tres fuentes" y a su alrededor las imágenes de nuestros indígenas y de, por ejemplo, las activistas europeas; no obstante me queda faltando al menos un retrato de la tercera fuente: la negra. Ideas, solo ideas.
Carmen. S. Ariza
Publicar un comentario